Nuevas tendencias

A medida que avanzamos en la era de la revolución tecnológica observamos cómo el trabajo se mezcla, cada vez más, con nuestra vida personal: recibimos mails en nuestro teléfono móvil en cualquier momento, publicamos en las redes sociales corporativas fuera del horario laboral, etc. Los viajes de negocios también se inscriben en esta lógica y ello está dando lugar, junto a otros factores, a una de las tendencias mundiales en este segmento: el bleisure (business and leisure en inglés).

El auge del bleisure es uno de los indicadores de que la forma en que concebimos el trabajo está cambiando. Y los viajes de negocios se están convirtiendo en un estilo de vida de las personas más que en una necesidad en sí misma.

Esta nueva tendencia la practica un 58% de los viajeros de negocios que, según el informe “High value city tourism” realizado por el Observatorio del Mercado Premium y Productos de Prestigio del IE y MasterCard, con frecuencia añade días de ocio. Y la mayoría aprovecha para llevarse a un ser querido.

El bleisure también ha adquirido un mayor impulso gracias a la generación que se está asentando en el mercado laboral: los millennials. Son sin dudas sus principales adeptos. Tienen una mejor preparación, dominan varios idiomas y están más acostumbrados a viajar, con lo que se desenvuelven con mayor comodidad en un país extranjero. Esta generación será determinante para el sector, como se desprende del estudio de Travel Market Report que indica que más de la mitad de los viajeros de negocios serán millennials en 2020. De ahí el gran interés de las empresas por investigar su comportamiento y hábitos de consumo.

Otro factor que explica el auge del bleisure es la consolidación de los vuelos low cost como opción más económica para viajar, que facilita por ejemplo llevar a un acompañante cuyo gasto del billete no cubre la compañía. También hay que considerar la ampliación de la oferta alternativa hotelera -airbnb es un buen ejemplo-, que permite al business traveller pagarse de su propio bolsillo un alojamiento agradable si decide quedarse el fin de semana, después del trabajo.

Sin embargo, mientras el turismo urbano trata de adaptarse a esta tendencia, la mayoría de empresas españolas todavía no dispone de políticas de viaje actualizadas. A pesar de que un estudio realizado por BridgeStreet en 2014 entre casi 600 viajeros globales señalaba que el 97% consideraba que este tipo de viajes, ocio más negocio, sumaba personalmente para ganar experiencia y conocimiento local.

España es un mercado aún inmaduro en este sentido y muestra una cierta inflexibilidad para compaginar vida profesional y ocio. Pero la impronta de los millennials ya está contribuyendo a que las empresas entiendan que promover el bleisure puede beneficiar directamente a sus objetivos de negocio y se mentalicen para el cambio.