Es cierto que en muchas ocasiones, circunstancias ajenas provocan graves pérdidas a las empresas, que pueden originarse por motivos de competencia, crisis económicas, caídas de determinados mercados, huelgas, etc. En otras ocasiones, estas circunstancias ajenas son un paraguas en el que los directivos se apoyan para justificar su falta de previsión o aplicación de  soluciones y caminos alternativos para superar la situación.

Viene esto a colación con la información recientemente publicada por Iberia donde manifiesta que su famoso “Puente Aéreo” entre Madrid y Barcelona, genera unas pérdidas importantes y no plantean otra solución que ceder a una de sus filiales la explotación de esta línea.

El Puente Aéreo, en palabras de un alto directivo de la Compañía, hace unos 15 años era uno de los tres puentes aéreos mas importantes y rentables del mundo, después de los New York-Washington y Rio-Sao Paulo, pero posiblemente el primero en rentabilidad.

El actual presidente de Iberia se limita a señalar como la principal causa de la pérdida de tráfico la línea ferroviaria del AVE entre ambas ciudades, obviando que mientras mantenía una tarifa de ida y vuelta superior a los 350 €, su filial Vueling canibalizaba su tráfico  con una tarifa de 199 €, al tiempo que el AVE ofrecía esta línea a mitad de su tarifa, 170€ e incluso menos.

No obstante, desde su creación el Puente Aéreo no ha experimentado muchas mejoras en su producto y servicio, al contrario, se han limitado las prestaciones en aras de un ahorro, sobre unas tarifas que no lo requerían. Siempre hay que justificar porque cobras más que los demás.

TREN-VS-Avion

Renfe con el AVE, brinda unas garantías difícilmente cubiertas por una aerolínea como el puente aéreo. La garantía de cumplimiento horario es incuestionable, salvo infrecuentes obstáculos en el recorrido. Seguridad de tener la salida a la hora que se desea. Situar al viajero en el centro de ambas ciudades. Amplios asientos y espacios, un servicio tan afable como pueda tenerlos una línea aérea, entretenimiento a bordo…

Es cierto que la gran competencia del Puente es, ha sido y será el AVE, pero Iberia ha creado su propia competencia con tarifas más bajas, no justificando la diferencia, creando un producto válido en un tiempo, hoy obsoleta. Hoy el axioma “llegar y volar” no es real en muchas ocasiones.

Muchas veces para asegurarse de salir a una hora determinada debes estar, a veces, entre una y dos horas antes en el mostrador de la compañía, por el riesgo que supone no poder salir a la hora deseada. ¿Porqué hoy no han actualizado que las reservas del vuelo y asiento, pueda hacerse con 24 hs. de antelación? Los viajeros no son tontos y conocen los retrasos que a veces se ocasionan y si deben de estar en un lugar a una hora determinada, optan por otra alternativa.

Si valoramos el tiempo y coste complementario entre el avión y el tren, al margen de la puntualidad y servicio nos encontramos con que aceptando el supuesto de “llegar y volar”, se precisa mínimo una hora previa a la salida para ir en taxi, bus o coche privado y desde el aeropuerto de destino al centro de la ciudad lo propio. El total supone un mínimo de 2/3 horas y 50-60€ frente al AVE.

El Puente Aéreo de Iberia ha vivido sus años de esplendor, pero no ha sabido o querido adaptarse a los nuevos tiempos y ofertas competitivas y se encuentra ahora en el proceso de “muerte anunciada por el éxito de su pasado”.