Esta es una frase tradicional, no carente de verdad en el puro sentido de las palabras, pero una excusa muy utilizada por aquellos que defienden el libertinaje de una globalización incontrolada en la industria y el comercio. Sin vallas, el futuro supone actualmente apoyados en internet, la competencia desleal y la carencia de garantías, para las personas, así como la circulación de un dinero que no tributa impuestos.

Esta defensa de la libertad mal entendida de que cada uno haga lo que le parezca, tropieza con los derechos de personas y empresas que en los países donde están presentes pagan religiosamente sus impuestos, sin ellos no tendríamos el bienestar social que hoy tenemos. Los países, los ciudadanos, la industria y el comercio necesitan apoyarse en los pilares de la sociedad, los derechos y obligaciones en base a unas  leyes, directrices y tributos que se respeten y garanticen sus derechos.

Así por ejemplo, los hoteleros se quejan del “p2p” donde teóricamente dos o más  personas por medio de contactos en la red, compiten con hoteles, empresas de alquiler de coches, agencias de viajes, taxistas y comercios en general, deben compartir y competir con un mercado de pirateo, sin pagar impuestos de ningún tipo, ni tener pólizas de responsabilidad civil y seguros,  ofreciendo por internet sus servicios, a cambio como es natural de una cantidad no reembolsable.

De esta forma florecen los pisos patera y viviendas alquiladas sin contrato, que no pagan impuestos y sin inspecciones que controlen su legalidad y calidad, perjudicando a hoteles y pensiones legalmente establecidos que pagan un personal, la seguridad social, los tributos y  todo ello con clientes o sin ellos. Hace pocas fechas la Dirección de Turismo de la Generalitat, anunciaba al respecto que el número de estos alojamientos difícilmente controlables, se acercaba al medio millón y alrededor del 40/45% estaban controlados como apartamentos turísticos y pagaban sus impuestos, los restantes estaban pendientes de ser detectados y legalizados.

Con los coches compartidos, denunciados reiteradamente por los taxistas, sucede algo parecido. En internet se anuncia un particular que ofrece su coche para ir al aeropuerto o estación a recoger a unos “amigos” para llevarles a su alojamiento,  visitar la ciudad o  incluso llevarlos de excursión, sin saber ni tan siquiera si tiene licencia para ello, título de conducir, seguro de accidentes, coche en condiciones, etc. En esta situación también se ven perjudicadas las empresas de alquiler de vehículos. Estas empresas, al igual que los taxistas tienen unos costes fijos, instalaciones, personal, flota, impuestos y tasas así como el sometimiento a leyes y normativas establecidas, que en el caso de los  taxistas, debe añadirse un traspaso de licencia a amortizar.

A menudo oímos argumentos como; “hay que cambiar y renovarse”, “estamos ya en el siglo XXI”, pero que se pretende ¿destruir lo construido hasta hoy?, que el pirateo a través de la ilegalidad, con la red o sin ella, destruya los puentes con el pasado y la sociedad en que vivimos, cuando los que trabajan en empresas legalmente establecidas pierdan sus puestos de trabajo a causa del pirateo ¿de qué vivirán?

Es evidente que hay que cambiar y renovarse, pero de forma legal y constructiva, procurando la mejora de los productos con empresas y servicios eficientes. ¿Cómo se pueden emprender nuevas empresas, puestos de trabajo, crear futuro sin respetar los reglamentos? Podemos competir todos en calidad, innovación, productividad pero respetando las normas.

Cuidado pues con los listos que, a distancia y por internet y las redes sociales ofrecen productos y servicios a “bajo coste”, una frase muy actual que alberga riesgos en sus distintas vertientes.